El lobito de río (Lutra longicaudis) es un mustélido de tamaño mediano que habita los cuerpos de agua de nuestro departamento, en ocasiones, cercanos a las poblaciones. De tamaño mediano (50 a 130 cm y entre 5 y 12 kg), cuerpo largo y delgado, y pelo corto de color café-grisáceo en el dorso y más claro ventralmente, especialmente en el área de la garganta, no debemos confundirlo con la londra o nutria gigante del Amazonas, más difícil de observar, de mayor tamaño (hasta 2 m de longitud) y con distintivas manchas oscuras gulares no presentes en el lobito de río.
Los lobitos de río son esencialmente diurnos con picos de actividad en la tarde, aunque pueden presentar actividad nocturna particularmente cerca de poblados. Son usualmente solitarios, formando parejas durante la época reproductiva o en grupos familiares compuestos por una hembra y sus crías. Estos mamíferos acuáticos se comunican por medio de marcas olfativas por lo que tienen la costumbre de depositar heces en lugares conspicuos, secos y cercanos a los cuerpos de agua. Además, son capaces de emitir un tipo de llamado (chillido) muy agudo que les permite comunicarse entre ellos.

Carnívoros estrictos se alimentan de peces, crustáceos, anfibios, reptiles, pequeños mamíferos, aves e insectos, convirtiéndose en reguladores de las poblaciones de peces y crustáceos de los cuales se alimenta, y en especies bioindicaroras de la salud del hábitat que ocupan (grado de contaminación de los cuerpos de agua). Excelentes nadadores y buceadores, las presas pequeñas las consumen dentro del agua pero las grandes las llevan a tierra.
Sin embargo, la contaminación y desecación de los cuerpos de agua producto de las actividades humanas, la deforestación y fragmentación del hábitat como consecuencia de la ganadería, agricultura y extracción ilegal de especies maderables, invasión de terrenos e incendios forestales; están afectando a las poblaciones de esta especie. Aportemos con actitudes responsables al mantenimiento de nuestra riqueza biológica.